Soy más dibujante que pintor. Creo en la contundencia de mi trabajo más que en mi talento. Conozco bien las técnicas de mi oficio, busco y experimento; voy y vengo por la senda del dibujo, temeroso y feliz. Sé que mi dibujo es bueno. Me exijo calidad y congruencia, aún en medio de la ficción o la metáfora creo en la veracidad de lo honesto. Sé que nadie dibuja como Andreu. Me hubiera gustado ser, un bravo pirata, un egolatra inagotable, un pintor rupestre, un poeta amoroso, un amoroso incorregible, un narrador misántropo y maldito . . . Pero acá entre nos, mi verdad: Soy dibujante. |